Bernardo Esquinca y Edgar Allan Poe se fusionan en historias de detectives.

Cultura, Estatales

 

Giselle Melchor López

El gran maestro de la literatura de terror y el relato policial, Edgar Allan Poe, es también el protagonista de la nueva novela de Bernardo Esquinca, escritor mexicano de títulos como Los niños de paja y la saga Casasola que se inscriben en la llamada ficción de lo extraño.

 

“Las increíbles aventuras del asombroso Edgar Allan Poe”, novela publicada por la editorial Almadia (2018), con ilustraciones de Mario Rivière, revela un Edgar adulto que recuerda su juventud, mientras asume un papel de detective al tratar de buscar a Mary Rogers, la hija desaparecida de uno de los creadores de los museos modernos con espectáculos de fenómenos freaks, en Nueva York.

 

La novela converge dos momentos de la vida de Allan Poe que se desarrollan de manera paralela, un Edgar joven en la Universidad de Charlotte, Virginia en 1826 y otro donde lo vemos vencido por la vida, próximo a su temprana muerte, a mediados del siglo IXX.

 

“Más allá de ser mi ídolo de juventud, creo que Edgar y yo nos parecemos, sé que no soy ni tan genial como él, ni tan atormentado, pero siento que nuestros espíritus se tocan en lo macabro y en lo romántico”, dice en entrevista el autor.

 

Bernardo Esquinca comparte que esta novela es parte de un homenaje que él rinde a uno de sus ídolos de juventud y quien ha influenciado de manera importante su escritura. “Quería devolverle un poco de lo mucho que él me ha dado, rendir tributo, no contar lo que todo mundo ya sabe sobre Edgar, porque su biografía ya está muy estudiada, su obra también, quería imaginar qué es lo que pudo haber vivido”, agrega.

 

Vivir aventuras de Edgar Allan Poe en las cuales se relaciona con mujeres, participa en motines como los que hacían los jóvenes de la Universidad de Charlottesville en 1826, en donde metían prostitutas a los cuartos, apostaban y asesinaban, hasta verlo explorar Fells Point, el barrio más peligro de Baltimore, en su papel de detective, es parte de la experiencia que la novela ofrece al lector.

 

“Más allá de rendir el homenaje a Edgar, quería bajarlo del pedestal, es decir, Edgar es una leyenda y muchas veces a estas leyendas se les ve de abajo para arriba, era una cosa muy personal, tratarlo más íntimamente y volverlo más humano” explica.

 

“Fue muy divertido escribir la novela, la misma investigación histórica me va dando ideas para la trama y fue fácil hasta cierto punto, el ejercicio de ponerme en sus zapatos, me divertí mucho y espero que los lectores también se diviertan” expresa.

 

 

 

EL PREMIO

 

Las increíbles aventuras del asombro Edgar Allan Poe recibió el Premio Nacional de Novela Negra en 2017. Este premio al género policiaco, negro y de misterio se ha entregado en el estado de Querétaro, desde el 2005. Bernardo Esquinca ha sido galardonado en su onceava edición, de las que también han sido destacadas las obras de Francisco Haghenbeck (2005), Antonio Malpica (2007), Juan Casas Ávila (2007) y Verónica E. Llaca (2015).

 

“Los mal llamados ‘subgéneros’ de terror, policiaco, ciencia ficción, luego son denostados por la academia que los considera géneros menores y por supuesto que no lo son. Que exista un premio para novelas policiacas me parece importante para darle en México el lugar que merecen” manifiesta el autor.

 

La narrativa de Bernardo Esquinca que se distingue por fusionar lo sobrenatural con lo policiaco, en esta novela, muestra a un personaje histórico y otros muy entrañables, en un contexto distinto, diferente de lo que sucede habitualmente con la novela policiaca en México.

 

“Pertenezco a una familia muy religiosa, mis papas son católicos, como muchas familias, estas ideas de infierno y el purgatorio genera miedos, te dicen que si no te portas bien te vas a las llamas eternas del infierno y todo esto puede ser escalofriante, pero gracias a esa formación puedo escribir lo que escribo, jugar con los miedos que todos tenemos, ni mis papas ni los mismos sacerdotes se imaginan que eso iba a acabar en un cuento” concluye.

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